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Foto: Luis Moncada

 

Tere Ledezma, Arquitecta del conocimiento; Crea tres maestrías en menos de un año

Por: Luis Moncada // Aula23.com.mx

Si usted pudiera ver a esa niña que soñaba construir casas ¿Le diría que no le ha fallado?
Sí - contestó con absoluta certeza- ni a ella ni a mí padre que murió hace tres años.
Estaba por concluir mi entrevista a la Doctora María Teresa Ledezma Elizondo, subdirectora de Postgrado e Investigaciones de la Facultad de Arquitectura, y fue insoslayable comparar sus logros con sus sueños de niña.
Y fue en ese momento en que sentí que, sin querer, había tocado la fibra más sensible de su ser: el amor a su familia, el motivo de su más grande esfuerzo.
Hablar con la doctora Tere, como le dicen con cariño los estudiantes de la Facultad, es recorrer caminos de lucha, días de esfuerzo, meses de intensa dedicación, años de estudio y perseverancia.
Es, por así decirlo, reescribir un verso de Amado Nervo y acordar con él que ella fue la arquitecta de su propio destino.
Hija de profesores normalistas, Teresa Ledezma, encontró su vocación en el jardín de niños cuando crayola en mano llenaba sus cuadernos con dibujos de casas que decía iba a construir.
-Al ver los dibujos mis padres decían: “mira le gusta dibujar y dice que va a construir casas”, entonces me compraron un pizarrón mágico y siempre los llenaba dibujando casitas- comenta.
La afición por la arquitectura la llevó a integrar a un grupo de compañeritas de primaria con las que hacía construcciones en lotes baldíos del Barrio de la Colonia Mitras, donde vivió su infancia.
-Hacíamos pozos y les poníamos azulejos (para simular agua) y decíamos que eran albercas o playas, llevábamos muñecas y con los palitos de las paletas les construíamos casas- relata.
Aunque sus padres no le inculcaron que siguiera la carrera del magisterio, guardaban la esperanza de que se inclinara por la medicina, ya que de sus hermanas una estudió para médico y dos odontología.
-Pensaban que al llegar a la Universidad iba a cambiar, pero no, un tío que estudió ingeniería civil y que en esa facultad alcanzó el premio al saber, me orientó, al saber mi inquietud, para que me inscribiera en la Facultad de Arquitectura- señala.
Hubo, dice, quien le recomendó estudiar economía, por ser una carrera con mucho futuro, pero ella tocó las puertas de la Facultad de Arquitectura y encontró en los programas lo que andaba buscando.
Las clases de estructuras, resistencia de materiales y cálculo, asignaturas que encierran mayor dificultad para muchos alumnos, indica, le resultaron fáciles y no batalló con las matemáticas, de modo que se entregó al estudio para cumplir su sueño de construir casas.
Al sexto semestre de la carrera, Teresa Ledezma, cumplió su sueño al diseñar y construir una casa en Sabinas Hidalgo y una más en la Colonia Primavera en Monterrey.
A pesar de su juventud y su género, dice, no tuvo problemas con los albañiles que tenía que supervisar, pues el contratista les hizo ver que como arquitecta y encargada de la obra ella era la patrona.
Con ese primer equipo de trabajo hizo una buena amistad y siguió trabajando con ellos en distintos proyectos que surgieron luego de graduarse, pues al egresar dirigió proyectos en Tamaulipas para la Comisión Federal de Electricidad.
Construyó casas, locales comerciales, naves industriales como negocio propio y luego fue invitada a estudiar la maestría en Administración de la Construcción que apenas iniciaba y que al concluirla le permitió implementar nuevas estrategias en su empresa y en las constructoras a las que era invitada a trabajar.
Un buen día acudió a visitar a una profesora a la Facultad de Arquitectura y casualmente hacía falta una maestra, por lo que fue invitada a dar algunas asignaturas en la administración arquitecto Jaime Suárez.
Recientemente la maestra Teresa Ledezma obtuvo su doctorado en Filosofía con acentuación en Arquitectura y Asuntos Urbanos, y al ocurrir cambios en la administración del arquitecto Raúl Cepeda Badillo, fue invitada a ocupar la Subdirección de Estudios de Postgrado.
La Doctora Tere es conocida como la arquitecta del conocimiento, pues en poco tiempo ?menos de un año- puso en marcha dos nuevas maestrías, luego de más de 15 años en que la currícula de postgrado permaneció inamovible, pese a que las nomas académicas obligan a una revisión de los programas académicos cada cinco años.
Para ello hubo de cancelar dos programas de maestrías y originar otras: una en Administración de proyectos en la administración de edificaciones y la otra en Valuación.
Las maestrías tienen menor carga académica, pasaron de 22 a 16 nuevas asignaturas, y se hicieron profesionalizantes y basadas en competencias como requiere el nuevo plan de estudios de la UANL, por lo que los alumnos puede graduarse en menor tiempo y con trabajo profesional en lugar de una tesis de grado.
-Cómo estaba el plan de estudios-dice- las maestrías no podían aspirar a integrarse al padrón de CONACyT, había que cancelarlas y hacer una reforma académica.
Para esto, explica, fue realizado un estudio con alumnos, maestros y empleadores, quienes aportaron ideas y opiniones, por lo que ahora son muchos los que quieren ingresar a cursar esas maestrías.
La doctora Ledezma también diseñó una nueva maestría en Gestión e Innovación en Diseño Industrial que no existía en la Facultad a pesar de que esa área es la esencia de toda escuela de Arquitectura.
-El plan de estudios de esa maestría está en proceso de Revisión- dice- y es posible que en breve sea aprobada por el Consejo Universitario.

Con esta maestrìa la doctora Tere Ledezma dio vida a tres nuevas maestrías en menos de un año de gestiòn, por eso la llaman la arquitecta del conocimiento.

La tarde cae en las instalaciones de la Facultad de Arquitectura, es sàbado por la tarde y ella sigue ahí trabajando. Me habla del agradecimiento al Director Cepeda Badillo, pues su apoyo le cambió la vida, dice estar feliz con lo que hace por su aportación a los estudiantes y a la sociedad, lamenta estar menos tiempo con su familia, pero señala que vale la pena tanto sacrificio.

Extraña a su padre Eliseo Ledezma, quien creyó en ella y sabìa que un dìa volaría muy alto. Su madre Austreberta Elizondo vive y es su soporte. Recuerda sus sueños de niña, los anhelos de ser una constructora.
Por eso me atrevo a preguntar:
Si Usted pudiera ver a esa niña que soñaba construir casas ¿Le diría que no le ha fallado?
Sí- contestó con absoluta certeza- ni a ella ni a mí padre que murió hace tres años.

Fotos de Sesión: Victor Lucio

 
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