Los aplausos se repiten y el eco del sonido que rebota en el muro, se asemeja al galope de mil caballos que huyen en estampida en la vaguada seca de un valle imaginario de la Facultad de Psicología.
Bella Aurora Garza Contreras, la primera y única directora que ha tenido la escuela, ha terminado su discurso.
Soy feliz de ser mujer-dijo- y si volviera a nacer, pediría ser mujer.
Esa frase, esas doce palabras y letras sueltas, agitan la emoción de docenas de alumnas y alumnos que aplauden a rabiar a la catedrática.
Ella lo ignora, pero su presencia en el auditorio de la Facultad para dar una conferencia en la celebración del Día Internacional de las Mujeres, es un homenaje a su trayectoria.
Reconocimiento que fue ideado por el alumnado de la escuela, en su mayoría mujeres, y ejecutado por la complicidad creativa de las alumnas del sexto A, coordinadas por el maestro Miguel Villegas, luchador incansable por la equidad de género.
Aunque de familia humilde, dice, sus padres siempre procuraron tener lo necesario a sus hijos e hijas, en un hogar amoroso en que no existían diferencias afectivas.
Fui bienvenida- dice.
Los problemas se dieron fuera de la familia y empezaron- comenta- cuando decidió estudiar psicología, pues era una carrera no muy bien vista, y no existía en la oferta educativa de la Universidad de esos tiempos.
Hubo quien se burló de su elección- recuerda- diciéndole que iba a ser una pepsicóloga o loquera, pero aún así continuó con su anhelo y en el cumplimiento de ese sueño, se inscribió en una institución educativa que impartía la carrea y que estaba incorporada a la UNAM.
Al hacer su servicio social- relata- la discriminación de género s hizo presente, pues la dependencia donde lo hizo ,exigía que fuera un hombre quien ocupara su puesto. Gracias a su sfuerzo logró ser aceptada.
Aquello fue más allá-añade- pues se abrió una plaza y ésta fue para un varón.
La cultura era machista y aunque aún quedan vestigios de aquellas conductas, la sociedad ha cambiado.
Hace 36 años- dice- la invitaron a formar parte de la planta docente y desde entonces ha escalado diversos puestos en la facultad de Psicología, desde capacitadora de docentes supervisores, secretaría académica y directora.Siendo hasta hoy, la única mujer en llegar tan alto en esa institución.
Mi Alma Mater siempre ha sido la Universidad Autónoma de Nuevo León- dice enfática y llena de certeza.
Ella fue la organizadora del Primer Congreso Internacional de Psicología al que- como reyes magos- científicos del mundo acudieron a impartir sus conocimientos, para beneplácito de docentes y alumnos que pudieron aprender en forma presencial de personajes que sólo veían en la bibliografía de la época.
Bella Aurora habla, sus palabras, sus consejos, su experiencia de vida, llegan a un público juvenil ávido de ejemplos vivos de lucha y tenacidad, por eso organizaron el ciclo de conferencias “Mujeres sobresalientes en la sociedad regiomontana”.
Por eso también reconocieron a Tatiana Clouthier, a la artista pintora y maestra de arte María Luisa Villalón, y a María Eugenia Llamas “La tucita”.
Bella Aurora termina su intervención los aplausos llegan como tormenta inacabable, el eco los replica, de pronto paran.
La maestra Irma Fernández Tovar es la encargada de entregarle un reconocimiento, le gana el sentimiento, pero respira hondo y recobra valor. Lee el mensaje impreso con letras de oro, de afecto y agradecimiento por el legado que ha dejado al alumnado de Psicología, que le envía el director de la escuela Mtro. José Armando Peña.
Estoy muy emocionada de ser yo quien te entregue este reconocimiento. Mi amiga, mi compañera de batalla- expresa.
Bella Aurora sólo sonríe, su humildad y sencillez le impiden caminar el sendero de la egolatría. Luego sale del auditorio y por los hermosos jardines de la escuela vemos caminar a su despacho a la única maestra emérita de la Facultad de Psicología.
A ella, quien inspiró a un rector a decir que ha contribuido de manera excepcional para que sus educandos valoren la riqueza del conocimiento, el gozo del autoaprendizaje y la trascendencia del pensamiento libre, crítico, reflexivo, creativo y solidario.
Su imagen se pierde en las escaleras del edificio central, la tarde cae y la claridad del cielo nos promete tiempos mejores.
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